Hay una regla no escrita en los mercados financieros: cuando estallan los cañones, el dinero se mueve antes que los tanques. Y hoy, 28 de febrero de 2026, esa regla se ha cumplido con una precisión quirúrgica
Oriente Medio está en guerra. EE.UU. e Israel han lanzado este sábado ataques coordinados contra Irán bajo el nombre de Operación Furia Épica, y los mercados han respondido de inmediato: el petróleo WTI se dispara casi un 10%, Bitcoin hoy cae por debajo de los 64.000 dólares y el Nasdaq weekend trading retrocede un 1,15%.
Hay una regla no escrita en los mercados financieros: cuando estallan los cañones, el dinero se mueve antes que los tanques. Y hoy, 28 de febrero de 2026, esa regla se ha cumplido con una precisión quirúrgica.
El petróleo, el gran ganador del caos
La imagen más llamativa del día no está en Wall Street sino en el crudo. El contrato de fin de semana del petróleo WTI ha subido 619 puntos, un 9,21%, hasta situarse en los 7.345 dólares por contrato, con un máximo intradía de 7.508. Es una de las mayores subidas en una sola sesión en lo que va de año. La razón es directa: Irán produce más de tres millones de barriles diarios y controla el estrecho de Ormuz, el cuello de botella por donde circula aproximadamente el 20% de todo el petróleo que se consume en el planeta. Cualquier perturbación en esa ruta —y un conflicto militar es la perturbación máxima— dispara el precio del crudo de forma automática.
No es especulación. Es geografía aplicada a los mercados. Si los tanqueros dejan de poder cruzar el Golfo Pérsico con normalidad, la oferta global de petróleo se contrae en cuestión de días. Y cuando la oferta cae y la demanda no cambia, el precio sube. Así de simple, así de brutal.
Este encarecimiento del crudo tiene consecuencias en cadena que van mucho más allá de lo que cuesta llenar el depósito del coche. El petróleo caro es gasolina para la inflación: sube el coste del transporte, la energía industrial, la calefacción, la producción de plásticos. Eso complica la vida a los bancos centrales, que llevan meses intentando bajar los tipos de interés. Con el crudo disparado, ese proceso puede frenarse o revertirse.
El Nasdaq weekend trading, bajo presión vendedora
El contrato de fin de semana del Nasdaq 100 cotizaba este sábado en 24.624 puntos, con una pérdida de 287 puntos respecto al cierre del viernes, un 1,15% abajo. El gráfico diario muestra un índice que lleva semanas sin poder superar con convicción la zona de los 26.000 puntos, y que ha encontrado en la noticia del ataque a Irán un nuevo argumento para los vendedores.
Hay una regla no escrita en los mercados financieros: cuando estallan los cañones, el dinero se mueve antes que los tanques. Y hoy, 28 de febrero de 2026, esa regla se ha cumplido con una precisión quirúrgica.
El petróleo, el gran ganador del caos
La imagen más llamativa del día no está en Wall Street sino en el crudo. El contrato de fin de semana del petróleo WTI ha subido 619 puntos, un 9,21%, hasta situarse en los 7.345 dólares por contrato, con un máximo intradía de 7.508. Es una de las mayores subidas en una sola sesión en lo que va de año. La razón es directa: Irán produce más de tres millones de barriles diarios y controla el estrecho de Ormuz, el cuello de botella por donde circula aproximadamente el 20% de todo el petróleo que se consume en el planeta. Cualquier perturbación en esa ruta —y un conflicto militar es la perturbación máxima— dispara el precio del crudo de forma automática.
No es especulación. Es geografía aplicada a los mercados. Si los tanqueros dejan de poder cruzar el Golfo Pérsico con normalidad, la oferta global de petróleo se contrae en cuestión de días. Y cuando la oferta cae y la demanda no cambia, el precio sube. Así de simple, así de brutal.
Este encarecimiento del crudo tiene consecuencias en cadena que van mucho más allá de lo que cuesta llenar el depósito del coche. El petróleo caro es gasolina para la inflación: sube el coste del transporte, la energía industrial, la calefacción, la producción de plásticos. Eso complica la vida a los bancos centrales, que llevan meses intentando bajar los tipos de interés. Con el crudo disparado, ese proceso puede frenarse o revertirse.
El Nasdaq weekend trading, bajo presión vendedora
El contrato de fin de semana del Nasdaq 100 cotizaba este sábado en 24.624 puntos, con una pérdida de 287 puntos respecto al cierre del viernes, un 1,15% abajo. El gráfico diario muestra un índice que lleva semanas sin poder superar con convicción la zona de los 26.000 puntos, y que ha encontrado en la noticia del ataque a Irán un nuevo argumento para los vendedores.
