Dieciocho municipios de Aragua sufren hasta diez horas sin luz

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Desde el pasado domingo de resurrección se intensificaron los cortes de energía en el estado Aragua. Los 18 municipios reportan interrupciones de hasta cinco horas, incluso dos veces al día. La situación golpea con más fuerza en las noches, cuando los trabajadores regresan a sus hogares.

Vecinos de Caña de Azúcar, Girardot, Mariño y otros sectores han denunciado en redes sociales su angustia. El viernes 10 de abril se convirtió en el día más crítico: Maracay sufrió apagones de hasta diez horas. En varias zonas se escucharon cacerolazos como muestra de protesta.


Eva Colina, vecina del sector Santa Rita (FLA), asegura que los cortes nocturnos le han robado la tranquilidad. «Desde el domingo pasado volvieron con mayor fuerza. Se van de dos a tres veces entre las siete de la noche y las doce de la medianoche», explicó. La mujer advirtió que, al regresar la luz, algunas veces llega con alto voltaje y quema los electrodomésticos.


Colina agregó que sin electricidad tampoco hay agua. «Los pozos del sector no funcionan. Esto es una falta de respeto, porque para cobrar sí son puntuales», denunció con indignación.


Una falla en el mantenimiento

José Gregorio Chalo: «La falta de mantenimiento obliga a las familias a cocinar y descansar a oscuras».

José Gregorio Chalo reside en Los Olivos Viejo (Girardot) y señaló que los apagones tienen un horario caótico. «Se van en las mañanas y en las tardes, especialmente después de las seis de la tarde», detalló. Para este vecino, el problema está en las subestaciones y en la red de distribución.


«La infraestructura actual no soporta el consumo masivo de la población», afirmó Chalo. La falta de mantenimiento obliga a las familias a cocinar y descansar a oscuras, sin previsibilidad alguna.


Mariela Pérez: «El calor se vuelve insoportable en horas de la noche».

Seis horas sin luz, dos veces al día

Mariela Pérez vive en El Limón (MBI) y describe una situación extrema. «Los cortes superan las seis horas continuas y pueden ocurrir dos veces en un mismo día», relató. El calor se vuelve insoportable, los alimentos se dañan en la nevera y el agua desaparece de inmediato.

Pérez coincidió con los demás afectados: el Domingo de Resurrección marcó el punto de quiebre. «Desde esa fecha todo empeoró. Es un efecto dominó que destruye la casa», sentenció.

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