
La bajada de temperaturas y las precipitaciones en la región francesa de Burdeos permitieron a los equipos de emergencia avanzar en el control de los peores siniestros de la temporada
España levantó este jueves la emergencia decretada por los feroces incendios en los alrededores de Madrid, ya casi «sin llamas», mientras que en Francia unas gotas de lluvia y una bajada de temperaturas alimentaron el optimismo.
Ambos países vecinos han sufrido en la última semana algunos de los peores incendios forestales de los que se tiene recuerdo, que arrasaron vastas zonas y obligaron a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares.
«Tengo 67 años y nunca había visto algo así (…) De camino hacia aquí, me eché a llorar», contó Jean-Claude Bonnet, un voluntario de Burdeos.
«Lo peor son los animales que se ven, quemados al borde de la carretera. Es una catástrofe ecológica», lamentó.
Desde principios de semana, los bomberos en ambos países consiguieron frenar el avance de las llamas, lo que permitió el regreso de decenas de miles de personas a sus casas.
Y aunque la llegada de una nueva ola de calor el miércoles hacía temer por un repunte del fuego, la situación continuó estable y el gobierno español decidió dejar «atrás la emergencia» decretada hace una semana, anunció su presidente Pedro Sánchez.
Dos grandes fuegos arrasaron en los últimos días la sierra que se levanta al oeste de Madrid. El primero de ellos, en la región capitalina, «está prácticamente sin llamas» y «no existen focos activos», dijo la delegación del gobierno.