¿TRAGEDIA NATURAL*“TERREMOTO EN VENEZUELA”.* * *LECCIONES DE UNA TRAGEDIA QUE NOS DEJA ENSEÑANZAS CLARAS.* O INDUCIDA?.*

0

 


Por **Concejal Msc.*

*Ernesto Tovar Ponte.*

*07/07/2026.*


*Introducción.*


A veces la tierra ruge con una fuerza descomunal para recordarnos lo pequeños que somos frente al universo, pero también para dejarnos lecciones valiosas que simplemente no podemos dar el lujo de ignorar.


Cuando los sismos de gran magnitud sacudieron a nuestra querida Venezuela, la primera reacción colectiva fue el miedo, la incertidumbre y la confusión. 


Es algo completamente normal; ante la fuerza desatada de la naturaleza, todas nuestras certezas cotidianas se tambalean tanto como el suelo que pisamos.


Sin embargo, una vez que el polvo se asienta y las réplicas ceden su espacio a la calma, surge la necesidad imperiosa de mirar los escombros con ojos críticos, desmenuzando lo ocurrido no desde el reproche vacío, sino desde la madurez de una sociedad que busca aprender para protegerse mejor en el mañana. 


Este texto propone un viaje de entendimiento profundo sobre aquella jornada que marcó un antes y un después en la historia reciente de nuestro país. 


Nos adentraremos en los datos reales y en las vivencias del terreno que dejaron al descubierto las costuras de la infraestructura nacional, derribando mitos urbanos y prejuicios sociales que cayeron muchísimo más rápido que las propias paredes de concreto. 


Lejos de los discursos rígidos o los informes técnicos indescifrables, buscamos conectar directamente con el sentir común de la gente, analizando por qué ciertas estructuras lujosas colapsaron mientras las viviendas populares resistieron con una dignidad admirable. 


También pondremos una lupa justa sobre el despliegue de las fuerzas de rescate, limpiando el ruido de los rumores virtuales para comprender las estrictas razones detrás de cada protocolo en el terreno, desde el silencio absoluto hasta la disciplina impuesta en los accesos. 


Finalmente, tocaremos la ciencia de una forma tan clara que cualquiera pueda explicarle a su vecino por qué tembló con tanta saña. 


El propósito de estas líneas es claro, humano y muy cercano: transformar el dolor de la tragedia en una escuela permanente de prevención, donde la rigurosidad científica y la conciencia ciudadana caminen de la mano, dejando atrás las diferencias menores para levantar una patria verdaderamente segura, fuerte y preparada ante cualquier adversidad futura.


*Resumen.*


El reciente evento sísmico en Venezuela dejó al descubierto que la seguridad estructural de una edificación no depende del dinero invertido, sino de la ética profesional y el respeto absoluto a las normas vigentes. 


Sorprendentemente, los mayores colapsos ocurrieron en hoteles, casinos y torres lujosas de zonas como La Guaira, Morón y Aragua, evidenciando graves fallas de ingeniería y una preocupante falta de rigor técnico en obras de alto costo económico. 


En contraste, los sectores populares y los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela soportaron el impacto de manera ejemplar, registrando daños estructurales graves en apenas un tres por ciento de sus construcciones. 


Esto reivindicó de forma contundente el uso del poliestireno expandido, conocido popularmente como anime, aclarando que no se trata de una debilidad ni de una trampa constructiva, sino de un excelente aislante térmico y acústico que aporta la flexibilidad necesaria para que los muros absorban las vibraciones sin quebrarse. 


En el ámbito operativo, la gestión de la emergencia priorizó la vida humana por encima de las narrativas políticas difundidas en las redes sociales. 


Las fuerzas de seguridad acordonaron los sectores afectados para garantizar el libre tránsito de las ambulancias y salvaguardar los bienes públicos. 


Asimismo, la polémica orden de silencio absoluto respondió a una necesidad estrictamente técnica, permitir que los rescatistas y los caninos entrenados escucharan los lamentos de quienes permanecían atrapados bajo los escombros. 


Por otra parte, el gobierno demostró firmeza al sancionar de inmediato los escasos brotes de corrupción policial. 


Científicamente, la magnitud del desastre se debió a un fenómeno de doble sismo consecutivo, producto de la liberación acumulada de energía en las placas tectónicas, lo que requirió una respuesta coordinada con apoyo internacional para atender la emergencia y unificarse bajo un solo criterio; la protección del pueblo.


*¿DÓNDE GOLPEÓ MÁS FUERTE?* 


*UNA SORPRESA PARA MUCHOS.*



Los terremotos (movimientos fuertes de tierra) de magnitud 7.5 y 7.4 sacudieron al país. 


La lógica diría que las zonas más pobres serían las más afectadas, pero pasó todo lo contrario:


Las grandes construcciones (como hoteles, resorts, casinos y torres residenciales) en La Guaira, Morón y Aragua fueron las que más colapsaron o sufrieron daños graves. 


Esto demostró que no fue un problema de dinero, sino de mala ingeniería, esos edificios caros no estaban bien diseñados para soportar temblores tan fuertes.


Los barrios populares y las viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) resistieron mejor. 


Solo el 3% de estas casas tuvo problemas estructurales importantes. El resto aguantó firme.


¿Y el famoso “anime” (poliestireno expandido, ese material blanco de empaques)? 


Se aclaró que no es un soporte ni una trampa. Es un material que se usa para aislar del ruido y del calor, y para que las uniones de las paredes puedan moverse un poquito con el temblor sin romperse. Como el 97% de las viviendas GMVV quedó en pie, quedó demostrado que funciona bien.


*LO QUE ESTOS TEMBLORES NOS ENSEÑAN PARA EL FUTURO.*


Este evento nos dejó dos lecciones muy claras para construir mejor.


Hay que revisar con lupa los permisos de construcción de hoteles, torres y centros comerciales. 


Si las construcciones caras fallaron, es señal de que los ingenieros y arquitectos no aplicaron bien las normas sísmicas (reglas para construir a prueba de temblores).


Se debe acabar con los favoritismos (“amiguismo”) al dar permisos para edificar. 


La naturaleza no entiende de apellidos ni de contactos. Para salvar vidas, la ciencia y la rigurosidad técnica deben estar por encima de cualquier influencia.


*GESTIÓN DE LA EMERGENCIA.*


 *LO QUE PASÓ EN EL TERRENO VS. LO QUE SE DIFUNDIÓ EN REDES.*


Mientras en redes sociales se armaban debates políticos, en la vida real pasaba esto;


Militares y equipos de rescate acordonaron (cerraron el paso) las zonas afectadas. 


No fue para esconder nada, sino para evitar que la gente se amontonara, bloqueara las ambulancias y creara ruido que impidiera escuchar a los sobrevivientes bajo los escombros.


La orden de “silencio absoluto” (apagar motores y no hacer bulla) fue una medida técnica. 


Así los perros entrenados y los equipos de escucha podían localizar a las personas atrapadas con mayor precisión. 


Se aclaró que no se le negó el paso a ninguna comisión internacional; se priorizó el rescate.


Ante casos de militares o policías que quisieron aprovecharse para pedir dinero o favores, el gobierno actuó rápido, los detuvieron y los pusieron a disposición de la justicia. 


Hubo tolerancia cero con la corrupción.


*¿POR QUÉ TAN FUERTE?* 


*LA EXPLICACIÓN SENCILLA.*


No fue un temblor común. 


Fue un doble sismo (dos movimientos fuertes seguidos) que ocurrió porque las placas (grandes bloques de roca que forman la superficie de la Tierra) se movieron y liberaron energía acumulada por años. 


Eso generó ondas destructivas que sacudieron con mucha violencia.


Ante una fuerza tan grande, la ayuda del gobierno venezolano y de organismos internacionales fue clave para atender la emergencia y empezar la reconstrucción.


*Conclusión por bloques temáticos.*


En cuanto al impacto real en la infraestructura, la gran conclusión es que los prejuicios sociales cayeron por su propio peso. 


Quedó demostrado que el dinero no compra la seguridad si no hay una ingeniería responsable detrás; las torres lujosas fallaron por negligencia técnica, mientras que las viviendas populares resistieron gracias a un diseño correcto, validando el uso del anime como un componente inteligente de amortiguación y aislamiento, y no como un defecto de construcción.


Respecto a las lecciones constructivas para el futuro, la enseñanza es que la naturaleza no atiende a privilegios ni a influencias. 


La única forma de evitar tragedias similares es aplicar una fiscalización estricta y transparente sobre los permisos de construcción, desterrando por completo el amiguismo en los gremios profesionales para que sea la rigurosidad de la ciencia y el cumplimiento de las normas sismorresistentes lo que guíe el desarrollo urbano de nuestro país.


En relación con la gestión de la emergencia en el terreno, es vital entender que los protocolos de rescate deben evaluarse bajo criterios técnicos y no bajo pasiones políticas. 


El acordonamiento de calles y el silencio absoluto en las zonas de desastre fueron decisiones científicas cruciales para salvar vidas bajo los escombros, recordándonos que en momentos críticos la disciplina operativa es fundamental y que la transparencia institucional se defiende castigando con mano dura a quienes pretendan lucrarse del dolor ajeno.


Sobre la naturaleza del fenómeno y la reconstrucción final, entendemos que estuvimos ante un evento extraordinario de doble sismo que puso a prueba las capacidades de la nación entera. 


La respuesta ante semejante fuerza tectónica nos enseña que la reconstrucción no es un asunto de disputas políticas vacías, sino un llamado a la unidad nacional, a la conciencia colectiva y al trabajo coordinada entre el conocimiento técnico, el Estado y el apoyo internacional para forjar un país mejor preparado.


*CONCLUSIÓN FINAL*


Este terremoto nos debe servir como una escuela para aprender a prevenir. 


Países como Japón o Chile han sufrido temblores peores y hoy construyen mejor porque aprendieron de su historia. 


Nosotros debemos hacer lo mismo, dejar de lado la politiquería (peleas sin sentido entre políticos) y unirnos para reconstruir con ciencia, conciencia y trabajo en equipo. 


La invitación final es a poner el corazón y el esfuerzo técnico para que las próximas construcciones sean más seguras y nuestra patria esté mejor preparada.

Sin comentarios